20120117

Cosas que pasan

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 -Buenos días doctor.
-Buenos días. Dígame qué le ocurre.
-Poca cosa doctor, no soy capaz de sonreír, no duermo por las noches, me encuentro siempre triste, no me apetece trabajar, ni comer. En general, no encuentro razones por las que debería seguir viviendo.
-Vaya hombre, usted parece tener una depresión aguda.
-¿Y qué puedo hacer?
-Pues mire, ha venido a la ciudad un circo que tiene un payaso, que parece hace milagros. Todas las personas que le han visto actuar, han vivido felices y libres de todo mal y espanto. Así que lo debe hacer es...
-El problema es ese doctor, yo soy el payaso del circo.
>>

Últimamente no duermo. Bueno sí, duermo. Pero duermo poco y mal. Tal vez se me hayan cambiado los horarios de sueño, tal vez sea algo peor. No obstante, tiene sus pequeñas ventajas. Vale quizás no. Pero en general me han permitido escribir algunas de mis últimas entradas, que siempre está bien.
El problema de no poder dormir, no es el hecho en sí. Sino en qué aprovechas el tiempo que estás en vela. Las primeras veces que uno se desvela, suele darse la vuelta en la cama, cerrar los ojos, e intentar retomar el sueño. Es probable que tras dos o tres horas de cambios de postura, quede dormido. De no ser así, encenderá la luz y se pondrá a hacer algo útil. ¿A qué he dedicado yo mis horas de no sueño estos días? La primera vez a intentar dormir. El resto de veces, gasté mi tiempo en pensar. Sí, ese ejercicio tan divertido y a la vez asqueroso. Pues a eso.
El irme a dormir a altas horas de la madrugada, era un vicio que tenía cogido desde hacía tiempo. Pero el duermevela lo he adquirido poco antes de estas navidades. Las primeras veces no te das cuenta. De hecho, yo no me di cuenta hasta el domingo pasado (o el anterior), que decidí irme "pronto" porque al día siguiente tenía un examen. ¿Qué ocurrió? Antes de la una de la mañana Pepe estaba durmiendo. Tras un extraño sueño Pepe se despertó creyendo que faltaría poco para la hora de levantarse. Pepe se equivocaba, faltaban más de tres horas para eso.
Es increíble lo que pueden dar de sí tres horas cuando apenas hay distracciones.
Ayer (o anteayer) me ocurrió lo mismo. Así como hoy y probablemente mañana, como me lleva ocurriendo todas las navidades. Hasta el punto de que he optado por creer que mi cuerpo se ha adaptado a dormir poco. Eso explicaría por qué cuando me acuesto tarde y me levanto pronto. Aunque otra opción bien podría ser los nervios. Que todo esto que he pensado sean simples "pepecinaciones" y tan sólo haya caído presa de los nervios los días mentados.
Stuff i like.
Pero a lo que iba: el tiempo. Cuando no tienes nada que hacer, lo primero que uno suele decir es "me aburro". Por suerte o por desgracia, en mi casa esa palabra es tabú, y se aplica lo que decía mi abuelo "en este mundo sólo se aburren los tontos" (es horrible pensar la maldita razón que tiene esa frase). Así que no nos queda más remedio que buscar algo para amenizar nuestras noches: aficiones.  
Pero me temo que esto no es suficiente. No te aleja de los malditos pensamientos. Incluso a veces es peor, porque los atraen.
Yo llevo tiempo dándole muchas vueltas a un tema bastante complejo. En parte porque es algo que desde pequeño me obsesiona, en parte porque no hago más que rodearme de parejas. Sí, me refiero al amor. Normalmente, lo intento analizar, intento buscarle un significado, una lógica, un maldito por qué. Pero no sólo no encuentro nada que me satisfaga sino que encima me molesta. No obstante, no voy a intentar analizarlo aquí.
The loner.
El principal problema que conlleva este tema, al margen de las razones; es, ¿por qué yo no? Cuando uno está solo, no suele ser consciente de su soledad hasta que no está rodeado de gente. Si esta gente se conforma de parejas amorosas, es aún peor...
A mí me gusta estar solo, me gusta estar a mi aire: hacer lo que quiera, cuando quiera y porque quiera. Perderme en mis pensamientos, mis aficiones. Perderme en mí.
Pero evidentemente, esto no es infinito. Llega un momento que quieres estar con alguien. Necesitas contacto humano. Sientes que hay en ti un vacío existencial. Quieres alguien que lo llene. Alguien con quien tengas una relación más compleja que con tus amigos, pero que al mismo tiempo sea tu amigo. Una persona con la que te sientas especialmente a gusto, y al mismo tiempo libre. Una persona que¡¡ ARG!! Que complicado es de explicar esto, coño. En resumen y para no aburrir: lo que creías que querías no era lo que necesitabas. Y lo que necesitas, es lo que realmente quieres. 
What you really needed
What you thought you needed
The shadow of who I am.



Es algo muy frustrante. Ya que lo que normalmente quieres, no es lo que necesitas. Y cuando quieres lo que necesitas, no puedes tenerlo.¿Por qué? Porque a quien se le ocurrió esto del amor, también se le ocurrió la gracia de hacerlo difícil. De manera que muy rara vez, serás amado por la persona a la que amas. Y ya no sólo eso, sino que a lo mejor uno de los dos ama más que el otro: se podría romper. Quizás todo este melodrama no esté tan mal, y sólo sean las desbaratadas ideas de un genio creador. Al que se le ocurrió poner todo esto del dolor, el amor no correspondido, llantos, lágrimas, desconsuelos y demás jaurías, para no meter la pata estrepitosamente. Le salió al revés la criatura. No obstante, todo este paquete de sentimientos que implica el amor, en el fondo se acaban disfrutando y a la larga agradeciendo. Es posible, que de no ser por la cantidad de desamores que llevo acumulados, no estaría escribiendo esto. Ni me lo habría planteado. Es más, no habría escrito muchas de las cosas que he escrito, o compuesto muchas de las cosas que aún no he pasado a partitura (pero están en mi cabeza compuestas ). Lo más seguro, es que si no fuera por todo este dolor acumulado, yo no sería quien soy ahora, ni la vida sería tan interesante como puede llegar a serlo. Pero al fin y al cabo, qué sé yo. No soy más que otro pobre iluso que no puede dormir.

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